
Parece que la familia real está hecha un poco de cristal, y es que a los pocos días de conocerse que el nieto mayor del rey, Froilán, era ingresado debido a un disparo en el pie que se propició mientras estaba de caza, Juan Carlos I, al parecer, también decidió seguirle en la afición y también tuvo que volver a visitar el quirófano.
En esta ocasión, fue una caída en Botsuana, país al que fue en uno de sus viajes privados (por ahí dicen y hay imágenes de una caza de un elefante), lo que fracturó su cadera derecha en un total de tres partes y lo que hizo que fuera operado la madrugada del pasado sábado en el Hospital USP San José de Madrid.





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